Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe
cultivos alc

Agricultura

  • cereales
    12%
    Crecimiento en la producción total de cereales en Centroamérica y el Caribe (2016)
  • café
    31%
    Participación de América Latina (sin Brasil) en el mercado mundial de café (2016)
  • maiz
    49% y 36%
    Participación de Argentina y Brasil en las exportaciones mundiales de soja y maíz (2017)
  • Durante el 2016 la mayoría de los principales productores y exportadores mundial de cereales y oleaginosas experimentaron caídas en sus niveles de producción y exportación. Situación contraria vivieron México y los países de Centroamérica y el Caribe, donde el 2016 fue un año de recuperación de las grandes secuelas que había dejado el fenómeno El Niño en la producción de granos básicos.

  • Los cambios en las condiciones climáticas y en el desempeño de los competidores internacionales durante el 2015-2016 les permitieron a algunos países de ALC mejorar su posicionamiento en los mercados.  El liderazgo de México en el explosivo crecimiento del mercado de aguacate, el incremento en la participación de los países Centroamericanos y Andinos en el mercado mundial de café y la recuperación de terreno perdido en el mercado de cacao son algunos pocos ejemplos.

  • A corto plazo, se espera que América del Sur incremente significativamente su producción de maíz y oleaginosas gracias a los aumentos del área cultivada y de los rendimientos, lo que le permitirá ser protagonista en la recuperación del comercio agrícola mundial.  A largo plazo, aunque la demanda de alimentos reducirá su crecimiento (en comparación con la década pasada), ALC incrementará su papel como proveedora de cultivos gracias a la disponibilidad de tierras para incorporar a la agricultura.

Resumen de: Agricultura

La caída en los precios internacionales, aunada a condiciones climáticas poco favorables, ocasionó que en 2016 los principales productores y exportadores de oleaginosas y cereales de las Américas experimentaran caídas en sus niveles de producción y exportación. A ello influyó sobremanera las bajas en la producción de cereales secundarios y arroz en América del Sur. La reducción de la producción de maíz en Brasil fue compensada con creces por el aumento de la producción de maíz que tuvo lugar en Argentina, EE. UU. y Canadá y de la producción de trigo en EE. UU., Canadá, Argentina y Brasil. Caso contrario sucedió en México y la mayoría de los países de Centroamérica y el Caribe, donde el 2016 fue un año de recuperación de la producción de cereales, luego de haber experimentado fuertes impactos por el fenómeno de El Niño en 2015 y el primer semestre de 2016. Este fenómeno redujo hasta en 20 % la producción de maíz y otros granos básicos (arroz y frijoles) en algunos países de esta región (Honduras y Nicaragua, por ejemplo). Aun cuando la mayoría de los países de Centroamérica recurrieron a las importaciones para alivianar el impacto de El Niño en los precios domésticos de los granos básicos, en algunos casos las compras en los mercados internacionales no fueron realizadas con la rapidez y la agilidad requeridas, ocasionando desabastecimientos momentáneos e incrementos en los niveles de los precios durante 2015 y el primer semestre de 2016.

En lo referente a cultivos tropicales, los cambios en las condiciones climáticas y en el desempeño de los competidores internacionales durante 2015-2016 les permitieron a algunos países de ALC mejorar su posicionamiento en los mercados. Un ejemplo es el aguacate, cuyas exportaciones mundiales han crecido a una tasa anual promedio de 15 % en la última década y del cual México se ha consolidado como el principal exportador (46 % del mercado mundial), gracias al crecimiento promedio anual de 17 % de sus exportaciones. Además del aguacate, se han presentado recuperaciones importantes en el café y el cacao principalmente. En café, por ejemplo, la recuperación de la roya y la mejora de las condiciones climáticas favorecieron que países como Colombia, Honduras, Perú, Guatemala, Nicaragua y Costa Rica lograran incrementar su participación en el mercado mundial de café (aunque Brasil y México experimentaran grandes caídas). Una situación similar sucedió con el cacao. Varios países de ALC, tales como Ecuador, Perú, República Dominicana y Colombia, recuperaron terreno perdido en el mercado mundial de este producto, gracias a que las tasas regionales de crecimiento de la producción y exportación fueron superiores al promedio mundial (aunque Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Camerún siguen dominando ampliamente el mercado). Situación contraria experimentaron los países de ALC en el mercado mundial del banano; aunque ALC sigue siendo la principal región productora y exportadora de ese cultivo, los países africanos mantuvieron durante 2015-2016 un crecimiento acelerado que les hizo ganar participación en el mercado.

Como consecuencia de la variabilidad climática y de la intensificación de los monocultivos, durante el período 2015-2016 reaparecieron plagas y enfermedades vegetales en algunos países de ALC, lo que redujo sustancialmente su potencial agrícola.

En cuanto a las perspectivas, a corto plazo se espera que la subregión Sur experimente incrementos en la producción de sus cultivos de mayor importancia (principalmente maíz y oleaginosas), gracias al aumento del área cultivada y los rendimientos, que se dará como consecuencia de las condiciones climáticas favorables y del incremento de los precios internacionales. El aumento de la producción en Suramérica (principalmente en Brasil y Argentina) compensaría la reducción potencial en América del Norte (en especial de trigo en EE. UU. y Canadá). Ese buen desempeño le permitirá a América del Sur ser protagonista en el crecimiento del comercio mundial de cultivos. Esto se dará como consecuencia de la recuperación de los principales consumidores globales, gracias a la cual podrá incrementar su participación en las exportaciones mundiales de cereales y oleaginosas.

A largo plazo, se espera que disminuya la tasa de crecimiento de la demanda de granos y oleaginosas de ALC, debido principalmente a la reducción de las tasas de crecimiento de la población mundial, de las economías de los mayores demandantes de alimentos y del uso de cultivos para combustible, así como a las políticas de autosuficiencia que pueden llevar a cabo las principales potencias agrícolas. Complementariamente, y debido a la disponibilidad de tierras aptas para incorporar a la agricultura, se prevé que algunos países de ALC incrementarán su participación en la producción y exportación de cultivos en el ámbito mundial, dentro de los cuales sobresalen EE. UU., Canadá, Brasil y Argentina.

En este escenario, la producción y el comercio de cultivos de ALC presentan grandes desafíos que obligan a los países de la región a trabajar en la elaboración de políticas dirigidas a incrementar la productividad, reducir la inequidad a lo interno de las cadenas agroalimentarias y fortalecer la resiliencia y la reducción del impacto ambiental de los sistemas productivos. Estas tres acciones son fundamentales para que la agricultura de la región desarrolle todo su potencial para contribuir a la consecución de los objetivos de la Agenda 2030.